martes, 22 de mayo de 2018

2018


Recuerdo la idea de porque decidí abrir un blog, estaba en la universidad, estudiando Lengua y Literatura Hispanoamericanas y me sentía el próximo escritor famoso, incluso cada película o libro que hablaba de algún tema cualquiera me hacía soñar platónicamente con un blog que fuera sumamente famoso y visitado, error, nunca logré eso,nunca tuve madera de bloggero tampoco, pero hoy, después de aproximadamente seis años de no entrar, recordé que tenía uno, y pensé si aún existía, afortunadamente aún recuerdo mi nombre de usuario, y al estar vinculado a la cuenta de google, pues, fue fácil volver a acceder, que caóticamente despistado soy a veces, sobretodo que fácil me es desinteresarme por todo.

Nunca he sabido para qué realmente se crearon los blogs, si son, diarios electrónicos a los que muchas personas tienen acceso, o espacios para desahogarse, contar, informar, divertir, a los demás.

Seis años después de haber subido el último "escrito" de mi no exitosa vida de seudo poeta, regreso a escribir la dicha que tengo de estar donde estoy, de tener un trabajo que aunque me hace regresar a casa exhausto me gusta mucho, y entre más trabajo siento que las semanas son más ligeras y divertidas, ¿alguna vez creyeron que elaborar un oficio o realizar un trabajo académico les dejaría un buen sabor de boca? yo no, de haberlo sabido, hubiera puesto más intereses a mis materias, a mi carrera, que aún siendo un mal estudiante, la amé con lo que tenía para darle.

La vida a través de estos seis años, ha sido en su mayoría monótona, con sus pequeños momentos, espacios y meses de desenredos, de victorias cortas y derrotas largas, de pensar sí esto es lo más sencillo o lo más complicado que pasaré; uno nunca sabe que pasará mañana, pero trata de tener control sobre las cosas, y ahí es cuando empiezan los disgustos, esos pequeños carboncitos y piedritas que vamos cargando sobre la espalda, en la bolsa derecha del pantalón o en algún zapato, estorbándonos el paso, haciéndonos tropezar con agilidad ante cosas que son sencillas.

Escribí hace unos años, tres o cuatro, quizá cinco, y siento que todo lo poco de poeta, lo perdí en esa temporada, a partir de eso, y a través de los romances menores, de los encuentros casuales y causales, no he podido, aunque me he esforzado con entrega, a escribir algo que me agrade desde el primer momento, o vaya, que fluya como fluyen los latidos cuándo ves a alguien que quieres a los ojos, y digo quieres, porque a mis casi tres décadas no estoy seguro de haber amado a alguien, y si me dicen la palabra amor, recuerdo momentos de mi niñez dónde extrañé tanto a mis padres, si me dicen amor, pienso en mi hermana, y en los amigos que han estado a mi lado a lo largo de aproximadamente doce años, pero de eso, a sentir amor por una mujer, no lo sé, últimamente dudo de saber amar, pero si sé querer desaforadamente (cómo diría Sabines). 

Los primeros cuatro meses de este año, es decir, el primer tercio de año, creí con mucha ilusión que iba rumbo a ese sentimiento que nunca había experimentado, o que creo nunca haber experimentado, pero lo creí un primero de enero en sus primeros minutos, y lo volví a creer un día cuatro de enero mientras al son de Careless Whisper daba un beso corto que terminó con una sonrisa. Y así enero se convirtió en un mes para preguntarme qué pensaba del amor a distancia, qué tan listo me sentía para algo así, y febrero fue un mes en el qué el trabajo sentía que se iba a terminar, en el qué pensé mucho en alguien después de años, en el que un catorce de febrero se me hizo muy pesado por no estar cerca de la persona que quería, aún cuándo una semana después la vería, los días fueron muy livianos y divertidos, y creí querer desmedidamente, conocí el miedo a no ser correspondido, ya a tan avanzado progreso, pero seguí, seguí intentándolo hasta que descubrí que eso no era amor, hasta que el trabajo empece a dejarlo de lado, hasta que me veían distante en todos lados, y hacía cosas que nunca habría hecho, dejar de buscar a los amigos, dejar de concentrarme en el trabajo.

Seis años bastaron para saber que lo que creí que iba a ser la vida después de la universidad me cayera de golpe, y descubriera al final, que más que drama, la vida se trata de buscar la paz, o al menos a mis cuasi treinta, es el único objetivo que busco. Paz, para vivir, para sanar, para vibrar de buena manera, y sobre todo, para ser feliz.







lunes, 23 de abril de 2012

Volemos

Volemos

volemos, 
juntos sí,
acompañemonos a ese 
inexorable mundo desconocido, 
empalmemos nuestras manos 
con el pretexto de no estar solos,
con el pretexto de acompañarnos
aunque no lo hagamos,
dejemos que tiempo y espacio
decidan, 
que puertas y ventanas 
nos miren,
y aunque no volemos, 
quédate conmigo.






jueves, 11 de febrero de 2010

Me Ire


Esta noche, junto al lago taciturno apasionado, prenderé la mecha a tu recuerdo para que se extinga junto al viento,
Después,
Te encontrare sentada, en aquella piedra frente al balcón que da a el alba, suscitaremos los encuentros ocasionales que hayamos tenido los unos con los otros,
Buscaremos encontrarnos en aquellos pasivos pasillos de verano.
Pero no estarás ahí,
Ni estaré contigo,
Será la conciencia la eterna divina memoria, y cerraras los ojos para no derramar un mar de vientos ultrajados de amor.
¿Entonces que será de aquel recuerdo juntos en la noche de carnaval?
Que será de todas esas veces que sin que te dieras cuenta arranque cada uno de esos besos tuyos pertenecientes a nadie...
Estarás dispuesta a socorrer al viento que estará desgastado, harto de encontrar en el tiempo siempre distracciones, culpable el será, de perder en el trayecto los mensajes de amor que todas las noches te mande con el...
Y no habrá quien te culpe por estar ausente
Llenare de preguntas a tus ojos, mirándote fijamente, como aquella vez que en ti vi reflejado el ocaso, ahora seré yo el que derrame lágrimas,
Serás testigo de cada gota purificada que al caer se convierta en polvo.
Esta noche me iré de a poco en poco para que no extrañes mi recuerdo...


lunes, 8 de febrero de 2010

Libélula


Cuando nuestras sombras se encuentren

Bajo el silencioso manto del cielo...

Y las estrellas compartan con nosotros

La belleza del la luna postrada sobre el mar...

La libélula retomara su vuelo

Y trazara la trayectoria perfecta al país de los sueños...

Nuestros sueños...

De que sirve hablar de sueños,

Si parece que se te olvida

Que estas presente,

No es necesario recordarme

Lo mucho que te haces distante junto al tiempo yéndose,

Despidiendo cada suspiro que en la mañana tarde,

Fría vino a mi lado camuflaje ando tu imagen

Por la de un par de golondrinas sobre el cerezo,

Allá van las golondrinas demostrando su belleza,

Me recuerdan tanto a ti...

Pero el lago junto a mi,

No deja de cantar dulces lamentos a tu ausencia..

Pero allá la libélula esperara cada paso que demos,

Sea juntos

Sea distante,

Y será ella misma la encaminada a mostrarnos

Ese camino de bellas orquídeas puestas

Sobre mantos acuíferos de bellos momentos,

Y serán los peces, quienes bailen y brinquen de alegría.

Al ver que estas presente...

Y será mi sombra la que ira de la mano de la tuya,

Pues yo estaré como la luna, postrado frente al mar

Viéndote a los ojos.

Como sueños


Como Sueños como dulzuras, perdidos en la noche nos hallamos

Juntos por ideas susceptibles a cambios

Erradicando todo indicio de romance...

Tratamos de alejar cada vez más y con menos éxito nuestros cuerpos

Llegando a la conclusión impertinente pero acertada de que nos unimos mas.

A cada paso que distanciamos

Retomando la amargura como indeseable compañera y a la ausencia de el uno y del otro

Como la más grande aniquilación del uno mismo.

¿Donde estas?


¿En donde estas? dulce inspiración de este desterrado

¿En donde yaces? creadora de buenas metáforas

Donde el cielo se parte por la luz de tu mirada ¿estas ahí?

Donde la estrella camina de la mano junto al sol observando

Como dos extrañas criaturas la belleza del mar ¿ahí estas?

En donde el pez le suplica al sol por un minuto mas de vida,

Y la luna le canta al árbol bajo el lago la canción más tenue, llena de compasión,

¿En donde te encuentras apasionado manto de sueños?

Deja de esconderte de estos bellos recuerdos y retómame como al viento...

Has de ti un suspiro para este pecho vació... Aún de ti.

Mermelada

Esta vez levantare el alba, para encontrarte debajo de la noche, seguiré a cada luciérnaga por el oscuro camino de tus recuerdos, dejaremos que las libélulas sobre vuelen una vez mas, por este campo verde, árido de razones para extrañarte... Daré un respiro a cada gota de amor derramada sin justificación, estaré sentado frente al ocaso por si algún día recuerdas que te extraño.

Ya no Hay Vasitos Rojos, Ni Mermelada Sabor Fresa, que me Recuerde a Las Tardes de verano donde veíamos el ocaso sentados en aquel sofá viejo, mientras los pájaros disfrutaban la calida puesta del sol, nosotros nos olvidábamos de tiempo y espacio... y lo hacíamos eternidad.